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Corsarios en alta mar.

7 años 4 meses antes #70301 por Lord VaeL
La colisión es inminente, tomáis posición de abordaje peligroso y os preparáis para asaltar la nave enana... Rezais a Khaine para que vuestro ágil esquilfe no resulte muy dañado. Ya le podéis ver el negro brillante de los ojos a las ratas que hay sobre la cubierta. En estos momentos veis que no paran de subir ratas de las bodegas, pero parece claro que hay más que cuando hace un rato disparabais... Contáis 3 ratas ogro, 4 lanzadores de viento envenenado y unos 15 o 20 ratas de clan de un tamaño bastante respetable y bien armadas (lo más seguro es que hubieran robado y puesto encima las armaduras enanas). El barco enano está todavía limpio, lo que indica que hace relativamente poco tiempo que está en su poder y os relaméis pensando en que quizás haya algún tesoro interesante que no haya sido profanado por sus sucias zarpas ratoniles. El timonel marca los tiempos para el abordaje, tal y como siempre... es la hora de la verdad.

***Tenéis que mandarme por privado las 3 acciones que vais a hacer (supongo que serán atacar, no creo que nadie se dedique a esconderse)pero puntualizandome que armas y como atacáis (no hace falta que lo roleeis, es solo para que yo internamente aplique modificadores a las tiradas de dados... algo en plan "1 acción disparo de ballesta sobre X, 2 acción ataque con dos espadas de mano....) Esta vez, a reglón seguido, os irán los resultados de la acción por privado para que podáis rolearlo en el foro. Una cosa más curraros un discursillo para soltar a la tripulación druchii cuando esto acabe... algo en plan "MUERTE!!!!!" porque cuando el último de vosotros postee la batalla yo postearé un comienzo de reunión para elegir capitán.....***


La única lucha que se pierde es la que se abandona.

Colaborador en la protectora Arca Jaén

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7 años 4 meses antes #70315 por Kablinter
-Maldición! por los huevos del kraken!- Malo es ver las monstruosas ratas ogro, pero peor es ver lanzadores de viento envenenado-. Detesto respirar veneno. Vosotros -me dirijo a un puñado de corsarios que acababan de disparar e iban a cambiar de armas-, no guardéis las ballestas y acabad con los lanzavenenos. No quiero ni acercarme a ellos. Los demás, rodeaos de ratas lo antes posible -me ato un pañuelo tapándome la boca y la nariz, no servirá de mucho, pero me tranquiliza un poco-, nos envenenarán igual, pero también moriran ratas.

-Honor decías antes -me hablan-. No hay honor en morir envenenado.
-Vamos a matar las blindadas y a capturar a las ratas grandes. ¿Te atreves?
-Pides demasiado...
-Tenemos redes y tenemos huevos ¿te falta algo?- El tono burlón me sobraba, quizás estaba tensando demasiado el hilo.

Sujeto el puñal con los dientes a través del pañuelo. Y con la mano libre me sujeto con fuerza. Soy un elfo y tengo buen equilibrio, pero no hay que descuidar nada. Sería humillante caerme por la borda en este momento.

-Creo que quiero matarte- me dice. Qué bien, tengo un nuevo amigo... Que Khaine me ayude.

"Y solo sabréis quien soy, lord Gho Fhaazi, justo antes de morir, al tiempo que esta ciudad y todos sus degenerados habitantes perecen con vos"
Elric de Melniboné. La Fortaleza de la Perla.

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7 años 4 meses antes #70355 por Wilhelm
La brisa agita mis níveos cabellos, revelando los sagrados tatuajes de mi clan, que se retuercen una y otra vez en mi rostro. La tensión en el aire es palpable, y la excitación de los druchii de mi alrededor está a punto de estallar es una vorágine de violencia de la que yo mismo estoy deseando hacerme partícipe. Un pensamiento cruza por mi mente y hace que tuerza la boca en una media sonrisa.

Guardo la pistola ballesta. No hubo suerte esta vez. Me ajusto más la capa de dragón marino para protegerme del agua helada y desenfundo la gran espada a dos manos que me ha acompañado desde que me enrolara en aquel maldito barco.

Llega el momento. Los urbanitas gritan y maldicen. Las ratas gruñen y amenazan. Yo permanezco en silencio, embargado por el inminente combate. Los barcos chocan.

Entre el quejido de la madera y los gritos de batalla los druchii saltan al abordaje … y yo con ellos.

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7 años 4 meses antes - 7 años 4 meses antes #70372 por ERTYWERT
El barco enano se abalanzaba sobre nosotros, su mascarón de proa, un ancestro barbudo miraba con odio nuestras estilizadas líneas. Estábamos sin avante, a su merced, con la arrancada justa para no poder hacer nada inteligente. La caja de zapatos plagada de ratas buscaba nuestra aleta. Querían marcar sus dientes en nuestras cachas. Pero no, una caída de timón a estribor, un giro brusco, puso proa con proa, el enano malicioso se enfrentaba a unos ojos de serena con serpientes por cabello. La embestida sería por proa, ya que el giro nos había dejado totalmente parados. Dos olas antes, justo cuando todos empezábamos a agarrarnos para no caer por la embestida, una brisa empujó de lado nuestra nave. Muy poco, lo justo para hacernos desplazar unas pocas brazas y las orejas de los mascarones de proa pudieron escuchar los pensamientos del otro. Abatimiento justo para zafar de daños graves.

No escaparíamos de rositas, pero no seríamos los únicos. No tenemos grandes daños, pero el rascar de casco con casco, hizo soltar algunas adujas, dañar la jarcia principal y dejar un poco arañada alguna que otra tabla y poco más. Nada que no se pueda arreglar con un par de docenas de fuertes brazos y unas horas al sol.


La escaramuza empieza. Garfios y rezones trincaban el enemigo. Y aunque no hacían falta, por que ningún enemigo tenía intenciones de escapar, era parte de la costumbre. Los barcos, juntos como abarloados, yacían en una mar en calma. Las primeras ratas saltaron sin demasiadas miras. Las rechazaron unas espadas que ansiosas les esperaban. Unas pocas fueron degolladas, y el resto intentó retroceder. Ambos buques estaban amarrados, pero no era ni tensa ni firme la unión, así que había pequeños movimientos con cada onda de la mar. Un par de ellas se colaron por entre los enjaretados, precipitándose a la húmeda superficie. De pronto, una mancha sanguinolenta teñía el azul turquesa. Varias fueron aplastadas entre las planchas y tablas, e incluso una, colgada de un extraño saliente, pataleaba por su vida; la cual desapareció al instante tras el salto de una orca. Los bamboleos aumentaban, otra ballena idéntica espoleaba el otro buque, y su cubierta era algo inestable. El enemigo tenía serios problemas para mantener el equilibro. La dificultad no solo radicaba en mantenerse en pié; los artilleros enemigos también veían muy dificultada su labor (apuntar era en el mejor caso imposible, poner la munición en fusiles ya amedrentadoras más complicado aún y ya no digamos conectar las bolsas de los cañones portátiles) El fluido chorreaba por cubierta, pequeños incendios eran sofocados por golpes cargados de pánico.

No solo las ratas tenían problemas. Los cabos y estachas que nos unían, nos desplazaban y arrastraban, y no ellos tenían algún que otro movimiento "incómodo", pero muchos más livianos. El lanza virotes envió sus segunda ráfaga. La primeo ya en abordaje. El buque ratonil en ese momento empezó a escorar hacía la otra banda y algunos de los virotes repiquetearon sobre planchas enanas, pero algunas consiguieron hacer impacto. Con el bamboleo, los impactos no fueron muy claros; pero al desaparecer por breves instantes, ocultos los enemigos por su propio casco, emanaban gritos y chillidos de dolor. Al cambiar la posición del "meneo" mostraban el buque enemigo una cubierta inclinada hacia nosotros. Podíamos ver en pleno la superficie que pisaban, y otra vez se inclinaba hacia la banda que no podíamos ver.

- Señores, al siguiente bandazo, hay que barrer con proyectiles su cubierta. Prepárense porque puede que intenten en ese mismo instante otro asalto de abordaje. Pistolas-ballesta cargadas y un arma en ristre.

Otro topetazo se escuchó sobre el casco acorazado del navío que nos atacaba. La adrenalina se amontonaba y la tensión era palpable. El momento se acercaba; Y ese muro que nos tapaba el resto del barco enemigo comenzó a descender.

- LISTOOOOOOOOSSSS.

Por Malekhit, por Morathi, por Khaine y Slaanesh y por la sangre que se derramar? de nuestros enemigos, ved que gran partida sale de donde queramos, allende a los mares, m?gia, fuerza y poder en la mayor de las empresas jamas lidiadas. La venganza.

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7 años 4 meses antes #70373 por Wilhelm
Aterrizo en la cubierta enemiga entre los vaivenes del navío enano. Las ratas no tardan en abalanzarse sobre nosotros. Sin perder tiempo me dirijo hacia el enemigo que supone un mayor peligro inminente: las ratas ogro.

Salto y asesto un golpe descendente con la espada a la primera de las bestias, que es esquivado con facilidad. La rata ogro ruge furiosa y se lanza hacia mi con ambas garras por delante. Con un suave giro la esquivo y para terminar el movimiento lanzo otro tajo hacia sus musculosos brazos, que caen cercenados limpiamente. La sangre de aquella vil criatura me salpica el rostro, mezclándose con los dibujos de los tatuajes. Lanzo un grito de victoria. La bestia esta sentenciada.

Los gritos de dolor de aquella aberración toman el protagonismo de la batalla. Me dispongo a acabar con su sufrimiento, por mucho deleite que me causara, cuando un nuevo movimiento del barco enano me hace perder el pie y fallar el golpe de gracia.

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7 años 4 meses antes - 7 años 4 meses antes #70388 por Kablinter
-¡Vamos, vamos, vamos! -grito como loco. Avanzamos entre las ratas, dando tajos a diestro y siniestro. Le clavo el puñal hasta la empuñadura a una, otra me desgarra la capa de dragón, su brazo es cercenado por el corsario que me sigue.

-¡Ya estamos cerca señoritas!- grita el corsario grandote que nos precede. Como una cuña nos adentramos entre el enemigo. Vamos directos hacia las ogro. Le suelto un patadón en el bajo vientre a otro guerrero, sus ojos parecen salirse de su cara. Le corto el cuello sin más miramientos.

-¡Ese ha sido el golpe más sucio que he visto en todo el día!

-¡Hasta a mí me ha dolido!

-¡Por los huevos del Kraken! ¿Queréis concentraros?- y por los pelos desvío un arma oxidada que casi me decapita. Intercambio unos golpes con la pequeña rata que me ha atacado. Otra se une a ayudarla, pero una espada druchii aparece por mi izquierda y se clava en su cabeza. Hay que seguir avanzando y le suelto un codazo a la rata que retrocede aturdida. Le doy un corte profundo en el muslo y le clavo la daga en el pecho.

-¡Khaine! ¡Que grande!- estamos al lado de las ratas ogro.

-Que no te asuste grandullón. Mira ahí -Un sombra salta sobre una de las ratas ogro-. Que no se diga que tú eres menos.

Enfundo mis armas y desenrosco la red que me rodea la cintura. Mis compañeros hostigan a otra de las gigantescas ratas. Alcanza a uno de un bofetón, el pobre rueda por la cubierta totalmente aturdido.

-¡Dadme espacio!- extiendo totalmente la red y la agito sobre mi cabeza. Es un movimiento mil veces ensayado. Avanzo y rodeo al monstruo. Lanzo la red, el bicho se zafa pero algo ha sido alcanzado. Giro las muñecas, ruedo, salto los controladores están atrapados. Otro elfo lanza tambien su red. El corsario grandote se agacha junto a la rata ogro y le cercena el tobillo. Está desorientada, sus cuidadores están atrapados y no recibe órdenes.

-¡Otra red! ¡Necesito otra red!- Una dentellada de la rata ogro se cierra a un palmo de mi cabeza. Saco la daga. Me extienden una red, agarro uno de los extremos. Juntos nos acercamos a la bestia, está distraida con el corsario grandote: le ha cogido de la capa. Nos ponemos en su espalda y le cerceno el otro talón mientras mi compañero le salta sobre el hombro y juntos la enredamos. Con un aullido se gira, cuanto más se mueve más se enreda. Pierde el equilibrio, el veneno soporífero de la red está haciendo su trabajo. Ruge, gruñe, grita. El monstruo cae. Camino sobre el cuerpo inmovilizado de la rata ogro y me detengo sobre su pecho. Su respiración se hace más lenta, se ha rendido. Le miro a los ojos y rio.

-¡Buena presa! Nos daran un buen dinero por ella.

"Y solo sabréis quien soy, lord Gho Fhaazi, justo antes de morir, al tiempo que esta ciudad y todos sus degenerados habitantes perecen con vos"
Elric de Melniboné. La Fortaleza de la Perla.

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7 años 4 meses antes - 7 años 4 meses antes #70390 por ERTYWERT
-Esto es increible, ni en inferioridad perdemos las buenas costumbres.

Aparto el catalejo con la mano izquierda de la cara para observar la situación de los buques. Mantengo las posiciones y le doy unas indicaciones sencillas al timonel.

Levanto la mano, hago una señal a los ballesteros que esperan en las cofas. Señalo sobre la zona donde se encuentra el timonel enemigo. Allí hay muchas ratas. Cruzo en brazo tres veces hacia la misma dirección.

Las flechas, silvando, siegan pieles y armaduras por igual. Cercenan algún que otro dedo, se clavan en torsos y brazos, y ensartan algún que otro ojo.

Señalando en la misma dirección les grito a los abordadores:
- Señores, dejen de hacer presas y tomen el control de la nave, hay que capturar el puente.

Por Malekhit, por Morathi, por Khaine y Slaanesh y por la sangre que se derramar? de nuestros enemigos, ved que gran partida sale de donde queramos, allende a los mares, m?gia, fuerza y poder en la mayor de las empresas jamas lidiadas. La venganza.

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7 años 4 meses antes #70423 por Lord VaeL
Tras una rápida escaramuza las ratas que quedan vivas (o atrapadas) son conducidas a las bodegas de esclavos.

El vigía baja de su puesto y dice a voz en grito.

- Vive khaine que ha sido un gran combate. Ahora es el momento de que cada uno vaya a buscar su parte del botín. Pero no podemos olvidar que estamos sin mando. Mientras saqueáis id pensando en un discurso motivador para ver quién consigue más votos para elegir un nuevo capitán.

***** Tenéis 3 acciones para mandarme por privado para hacer un saqueo, a más me sorprenda vuestra descripción más modificadores positivos para que encontréis algo bueno en las tiradas de dados. Estos resultados se os mandarán por privado (lo que habéis encontrado) lo que no quita que podáis fardar en público de lo conseguido. Os toca postear un discursito motivador en plan "por el botín!!!!" para ver cuantos corsarios se os unen dando su voto para ser el capitán*****


La única lucha que se pierde es la que se abandona.

Colaborador en la protectora Arca Jaén

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7 años 4 meses antes #70440 por Kablinter
-¡Por los huevos del Kraken! Cuidadme bien a la rata gigante -grito a quienes se llevan a las bodegas a las presas-, nos darán mucho dinero por ella. Y a las pequeñas las necesitaremos luego.

Uno de los que se llevan a los prisioneros se da la vuelta y sonriendo, me hace un gesto obsceno con el brazo. También me rio, todos estamos felices por el resultado dle combate. Miro a los compañeros y me subo a un barril.

-Compañeros: hay que aprovechar el momento. Como dice el vigia, no tenemos capitán, y allí donde no hay mando, un tipo listo puede sacar provecho. Y vosotrós sois muy listos y no quiero que ninguno sea más listo que yo -se oyen risas generalizadas-. Este barco era de los enanos, y ellos portan grandes riquezas. Pero aunque las ratas lo hayan saqueado, no se han podido llevar los tesoros muy lejos, unos druchiis no les han dejado -la gente rió-. Nosotros recuperaremos los tesoros que hay escondidos. Registraremos el barco de arriba abajo, no quedara ningún secreto sin desvelar, puesto que somos druchiis y no hay nada en el mundo que pueda escapar a nuestro escrutinio -se oyen gritos de euforia-. Vuestro valor y coraje serán recompensados por Khaine -más hurras-. Y esta noche, después de un gran banquete, celebraremos unos combates de gladiadores con los controladores de bestias que he capturado -nueva pausa y nuevos gritos-. Os lo merecéis. Ahora ¡vamos a ver qué nos han regalado los dioses!

"Y solo sabréis quien soy, lord Gho Fhaazi, justo antes de morir, al tiempo que esta ciudad y todos sus degenerados habitantes perecen con vos"
Elric de Melniboné. La Fortaleza de la Perla.

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7 años 4 meses antes - 7 años 4 meses antes #70463 por Wilhelm
El combate ha acabado. Veo al vigía que ha bajado y escucho sus palabras mientras intento controlar la respiración y salir del frenesí asesino en el que me encuentro tras el combate. La rata ogro que he abatido se retuerce de dolor y rabia mientras un grupo de corsarios la arrastran hacia las bodegas de esclavos. Es el momento de recoger los frutos de la victoria.

Con grandes zancadas me dirijo hacia el primer grupo de esclavos que veo y separo de él a una de las ratas, que está pertinentemente maniatada e inmovilizada, mientras les hago gestos tranquilizadores a los encargados de llevarla junto al resto de esclavos.

La llevo a empujones hasta uno de los costados del barco, mientras saco mi gancho de abordaje. Le ato las manos al extremo libre y fijo el extremo del gancho a la cubierta. Acto seguido cojo la rata y la lanzo por la borda.

Entre gritos de dolor el inmundo engendro se queda balanceándose a la altura de las oberturas para los cañones enanos. Desciendo por la cuerda hasta la rata, y la uso de apoyo para saltar al interior de las bodegas. Una vez allí meto a la rata dentro conmigo y la libero del gancho de abordaje.

Empieza el juego. Mi puño desciende más rápido que lo que la rata puede prever y le asesto un golpe en la sien que la tumba.

- ¿Dónde está el tesoro de los enanos, escoria?

Como única respuesta la cosa lanza un chillido amenazador. Echo un vistazo alrededor. "Me lo dirás, escoria. Por Khaine que me lo dirás". Veo al fondo algunos barriles de cerveza enana. Aunque la mayoría están vacíos, quedan algunos llenos. Arrastro a la rata hasta allí, y desenfundando un largo cuchillo, abro uno de los barriles y le empotro el sucio hocico en la obertura, obligando a la rata a tragar la fuerte bebida alcohólica.

La aparto bruscamente cuando veo que empieza a desfallecer, y le ayudo a recuperarse con otra serie de puñetazos y patadas.

- ¿Dónde?

La rata, vacilante por la paliza y la cerveza, señala hacia el barril de donde acaba de beber. Con otro puñetazo le doy las gracias por la información, y desenfundando mi mandoble destruyo el barril. Entre los restos de madera y cerveza veo una cosa brillar. Era un colgante. Al cogerlo noto un ligero hormigueo que me recorre el brazo, signo inequívoco de su poder mágico. "Bien, vamos progresando". Me cuelgo mi reciente hallazgo al cuello y lo oculto bajo las ropas de corsario.

-¿Y el resto?

La rata niega con la cabeza. "Respuesta equivocada". Cojo el puñal y le atravieso una mano, clavándose en el suelo de madera. La rata, totalmente borracha, apenas gime un poco por el dolor.

- ¡Habla ya, y te juro por Khaine que te libraré de la esclavitud que te aguarda!

Aquel inmundo ser me mira con sus pequeños y maliciosos ojos durante un momento, antes de levantar su otra mano, temblorosa, y señalar hacia una pared del fondo. La pared no parecía tener puertas o ventanas, y ni siquiera tenia aspecto de llevar a ningún lado. Simplemente parecía el final del barco.

- Eso está mejor.

Voy hacia uno de los cañones y lo pongo, no sin esfuerzo, en un ángulo aceptable como para impactar a la pared. Mis escasos conocimientos de las bárbaras armas de pólvora no me impiden vaciar un barrilete entero de aquel polvo oscuro y explosivo dentro del cañón. Me dirijo hacia la rata, recojo mi puñal y la llevo a rastras hacia el cañón. Cuando llego a la altura de su boca, levanto al skaven en vilo y lo meto dentro del arma. En ese momento, previendo mis auténticas intenciones, la cosa empieza a retorcerse y luchar, intentando escapar, e impidiéndome meterla dentro por completo.

- ¡Deja de resistirte, escoria! Te di mi palabra de que te libraría de la esclavitud, ¡Pero ni Khaine te podría librar de la muerte!.

Y con una última patada en la cabeza la envío al fondo del tubo de metal, dejándola inconsciente.

Unos momentos más tarde ya estaba encendiendo la mecha con mi pedernal.

La explosión es sobrecogedora. El tubo del cañón se abomba de tal manera que a punto está de estallar y de llevarme a mí por delante. Trozos de rata y fuego salen disparados hacia la pared, que queda hecha trizas.

Corro hacia el hueco abierto, y empiezo a buscar entre los trozos sanguinolentos, el humo y la madera. Los restos del skaven habían dejado al descubierto una cámara secreta tras la pared. Allí, entre el humo del cañón, veo brillar levemente una lanza, de hoja larga y esbelta, casi como la de una espada. Examinándola más de cerca, me doy cuenta que parece hecha de hueso, pero el brillo y el aura mágica que puedo percibir me dicen lo contrario. "Una arma digna de un jefe autarii", pienso mientras la cojo y dejo caer mi espadón.

Justo al lado, tirada en el suelo, veo una cota de escamas. Al cogerla noto un ligero cosquilleo, parecido al del colgante. "Valyr, hoy es tu día de suerte". Tras rebuscar a fondo en el lugar y no encontrar nada más, me armo con mis nuevas posesiones, me coloco de nuevo la capa de dragón marino y salgo a la cubierta, donde un corsario está dando un discurso. Parece que intenta ganarse el favor de la tripulación.

- Muy listo, urbanita - susurro para mí - Valyr no será menos.

"¿Pero qué puede decir un autarii para ganar el favor de unos corsarios?" - pienso mientras me dirijo hacia el barril desde donde el corsario se dirigía a la tripulación.

Sin aún una respuesta clara, elevo la voz por encima de la algarabía cuando el corsario parece haber terminado:

- Gloriosas palabras, urbanita, lástima que estén tan vacías como tu seso – empiezo diciendo. Debía eliminar cuanto antes el estado de euforia en el que había conseguido poner a la tripulación. – Y después de los banquetes y los combates, después de las celebraciones y los tesoros ¿qué pretendes hacer? ¿Por qué habríamos de seguirte, oh corsario, si sólo pareces dispuesto a celebrar esta victoria? ¡Abrid los ojos, druchii! Nuestra victoria es temporal. Nuestro capitán está muerto, al igual que nuestro timonel. Nuestro barco está dañado. – El ambiente parecía ahora más sombrío. Mis palabras empezaban a hacer efecto - ¡Alzaos Druchii, yo os digo! ¡Somos corsarios, jinetes del Mar! Cabalgad conmigo. ¡Cabalgad sobre la furia de las olas y domadlas! ¡Seguidme! ¡Seguidme, a esclavizar y matar a todo aquél que se nos interponga! ¡ A saquear cada puerto y ciudad, de Kislev a Tilea, y más allá! ¡Seguidme a llevar el terror y la desesperación a nuestros odiados primos de Ulthuan! – en este momento alzo la lanza mágica para enfatizar mis última palabras, que grito a todo pulmón - ¡Seguidme a llevar la desolación hasta el fin del Mundo, y conquistar la gloria!

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