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Mi primer relato druchii

12 años 4 meses antes #20343 por Lord VaeL
Pues eso, este es mi primer relato, queria presentarlo al 1er concurso de relatos, pero era demasiado largo y no me gustaria modificar las reglas de un concurso que he creado yo, para mi propio beneficio... por diversas circustancias no he podidod colgarlo hasta ahora, pero quiero que antes de los examenes meterle varias cosas a la web, asi que ai teneis mi relato para despellejar a gusto......

SOMBRAS EN LA NOCHE

La sala del ayuntamiento estaba llena de aldeanos nerviosos que se agitaban en sus toscos asientos de madera. Eran todos habitantes del pueblo costero de Hansenburgo que desde hacia unos dias estaba siendo afectado por una serie de extraños sucesos que habian motivado que el alcalde convocara una reunion de emergencia bajo las presiones del populacho. En el pequeño ayuntamiento de piedra, de hecho la unica estructura de piedra de todo el pueblo, estaban apretujados desde los agricultores, los pescadores e incluso las madres con sus hijos. Todos hablaban a la vez haciendo ver su malestar y preocupacion, creyendo que al gritar mas alto sus problemas serían mas importantes que los de sus vecinos. El alcalde, un petimetre gordo de Mariemburgo, que apenas llevaba 6 meses en el cargo se desgañitaba en el estrado lamentando, no por primera vez, que lo hubieran relegado a ese a ese bárbaro pueblo de pescadores sucios y mal hablados.
- Todo empezo con la niebla – dijo Gustaf el pescador con una potente voz que hizo que el murmullo descendiera apenas si podiamos ver la quilla de mi barco y el mar de las garras estaba tan embravecido que en cualquier momento las barcas parecian apunto de zozobrar, era como si enormes bestias se agitaran bajo las aguas.
- En esas condiciones no habia quien saliera a faenar – dijo otro pescador - y según se comprometio el noble de estas tierras nos indemnizaria en el caso de no poder salir a navegar en el caso de que hubiera peligro.
- De alguna manera tiene que compensarnos, estamos demasiado cerca de los navios de los norses.
- Esto no es una maldita invasion de barbaros norse. – Dijo el alcalde totalmente exasperado - no vais a recibir oro por quedaros en vuestras casas delante del fuego por una pequeña tormenta.
- Y que hay de los caballos – dijo el representante de los agricultores. Desde que habia aparecido esa densa niebla todos los caballos de tiro habian aparecido muertos por herida de flecha, aunque las flechas no habian sido encontradas.
- Tampoco voy a soltar oro por un par de percherones viejos.
- Esto no solo afecta a los caballos de tiro de los agricultores – dijo el encargado de criar caballos de guerra para el noble local.- Mis bellos ejemplares de sangre elfica han sido tambien asesinados.
El alcalde se tiraba de los pelos por la impotencia, los aldeanos seguian discutiendo y en el exterior comenzo a llover pesadamente. De repente una sensación fria recorrio toda la sala y apago la llama de la chimenea y la de los candiles. Los aldeanos se quedaron casi congelados y hasta los niños de teta dejaron de llorar. Fueron unos segundos que parecieron horas en los que la gran sala en la que estaban concentrados se quedo a oscuras y nadie conseguia moverse. Una vez terminada esta sensacion a todo el mundo le entro el panico y salieron en tropel, pisandose los unos a los otros, hacia la gran puerta de acceso al ayuntamiento. Al abrirla lo que vieron les dejo de piedra, inmoviles en la gran escalera de acceso.

Lord Dranek estaba orgulloso de como se habia desarrollado su plan de ataque. Ni una sola baja en sus tropas y ni un solo esclavo iba a ser herido, causa principal de la muerte de esos despojos en el viaje de regreso a Naggaroth al infectarse las heridas. Debido a la reciente invasion de Ulthuan, el Rey Brujo habia decidido que las recolecciones de mano de obra debian de hacerse maximizando el numero de esclavos recogidos y con el menor numero de perdidas de soldados. El noble estaba deseando llegar a las costas de Har Ganeth para recibir felicitaciones por su fabulosa estrategia de recolección (asi como varios cofres de oro y armas de fina artesania élfica para equipar a sus valerosos guerreros).
Todo habia empezado con la espesa niebla que habia conjurado su hechicera para ocultar su arca negra de la vista de los pescadores de la zona, evitando que dieran la voz de alarma al divisar el arca. Luego sus sombras se habian dirigido hacia la costa en troncos huecos para matar a todos los caballos de los aldeanos (a sus exploradores les parecieron todos mulas de carga pero aun asi acataron la orden de matar a todos los cuadrupedos) para que ninguno lograra escapar o pedir ayuda a otros pueblos. Luego esos borregos humanos se metieron todos en esa cuadra de piedra y sus guerreros no tuvieron siquiera que derramar una gota de sangre, basto con un Viento Grlido lanzado por la chimenea para que fueran como ovejas hacia la plaza, donde todos sus guerreros formaban marcialmente con las espadas desenvainadas, cortando todas las posibles vias de escape e impidiendo que pudieran ir a ningun sitio que no fuera a traves del pueblo hacia la costa. Incluso los hombres de la guarnicion de la ciudad costera apenas opusieron resistencia por la impresion que les produjo el silencio y los cientos de druchiis que les observaban con mirada fria. Los pocos heroes que intentaron algo contra los esclavistas cayeron muertos antes de poder levantar el brazo con el que esgrimían su arma. Con forme salio el ultimo de los aldeanos, el grupo de druchiis les cortaron el acceso al ayuntamiento para evitar que volvieran a entrar. Y a punta de espada los empujaron hacia el interior del enorme arca negra que les esperaba como un enorme monstruo marino con las fauces abiertas dispuesto a devorarles el cuerpo y escupir sus almas a un infierno que haria que sus peores pesadillas fueran agrables sueños de verano.


La única lucha que se pierde es la que se abandona.

Colaborador en la protectora Arca Jaén

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