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Ernik: el principe inquisidor de Khaine

10 años 7 meses antes #33486 por Krauss
Hola! hace años que no escribia algo pero por misteriosas razones ando medio inspirado sobre todo leyendo otros relatos aquí presentados. No es la primera vez que lo hago en un foro ya que tengo otro relato futurista en el foro de xbox que segui por bastante tiempo. No cambiare la tónica en este, ya que me gusta escribir breves capitulos en cada post en vez de hacerlo de corrido. Me gusta escuchar comentarios pero sobre todo sugerencias u opiniones sobre como deberia ir la historia o hacia donde ya que el relato no es para mi sino para este foro que me esta gustando mucho y se le empieza agarrar estima. Acepto que empece un poco flojo pero denme la oportunidad de adentrarse a este maldito personaje y su historia.

Sin más preambulos vamos a la historia infame de Ernik...
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La batalla se aproxima, siento ese regocijo en mi sangre… mi mano tiembla… tiembla no de temor sino por la sangre que derramare el día de hoy de sentir el dulce placer de desaparecer una vida de ofrecerla a mi Señor Khaine... y de la herida que se me escapa la vida recibida hace dos días por parte de un cobarde Asur. Pero… hay algo… algo raro en mi corazón… no es la duda que encierra cualquier guerrero común. Es algo que no puedo describir… ¿la muerte?. Dulce muerte. Lo único que lamento de partir de esta vida es dejar de quitarla. Pero el futuro no lo sé. El presente es el que vale.

Las sombras reportan que los bastardos de los Altos Elfos se acercan por dos frentes. Al sur desembarcaron en el filo de alba con una fuerza potente compuesta principalmente infantería. Por el este se ha visualizado un fuerza de caballería, es de suponerse que son los infames lomos plateados quienes probablemente intentaran sorprendernos en plena batalla. ¡Pobres idiotas! buscan mi pellejo. Esta bien, que vengan los desgraciados que aquí los recibiré con mi espada desenvainada.


-¿Cuáles son sus órdenes Príncipe Enik? –dice el noble en la puerta de su tienda esperando quietamente-
-Espera… –dice el príncipe oscuro mientras los largos cabellos blanquecinos caen a la cara al levantarse de su improvisada cama donde reposaba de sus heridas. Con la mirada evaluó el dador de la misiva quien con el casco de forma de dragón sostenida en uno de sus brazos se quedo en silencio- Organiza dos grupos, prepara mis 200 mejores guerreros y atacaremos en el alba. Incluye una reducida tropa de caballería. Iremos directamente al grupo de infantería localizado al sur. Serán los lanceros quienes los reciban, eso lo se muy bien.
-¿Pero señor…? –dice el noble titubeando-
-Calla Merelith… -interrumpe con firmeza el príncipe- escucha atentamente que de ti dependerá la victoria o la deshonrosa derrota. –Se detiene para retomar fuerzas- Daremos batalla a los Asur y trataremos de entretenerlos lo más posible… sin embargo serán los… -un tosido agudo interrumpe sus planes debido a la sangre que corre por los pulmones- …serán los yelmos plateados quien al ser alertados acudirán al rescate de sus inferiores tropas buscando el flanqueo, es ahí donde entraras. –Escupiendo la saliva ensangrentada al suelo continuo- Llevaras el peso de la caballería oculto detrás de alguna colina. Te mantendrás en tu posición hasta que el tambor de guerra de mi guardia suene a repique dos veces, ahí entraras cargando a la caballería y empujándolos al norte hasta encontrar el acantilado.
-Si mi señor –responde Merelith en forma de aceptación- Estaremos preparados cuando las dos lunes estén en el cenit. –Diciendo esto parte el joven noble retirando la improvisada manta que cubría la puerta-.
-Una cosa más Merelith –se detiene Ernik mirándolo directamente a sus ojos- conozco tus sucias ambiciones de despojarme de mi rango ante nuestro rey, pero antes de que lo pienses tu sucia cabeza rodara antes de saber lo que sucedió. No me falles o mi ira caerá sobre ti y tu descendencia.
-No sucedera –dice Meredith mientras una gota de sudor frío resbalaba sobre su frente-

Pronto anochecerá y parece que Khaine quiere que corra sangre a su nombre pues el frío se ha sentido hasta calar los huesos. ¿Cuantas cabezas caerán ante mi espada inquisidora?.

Desenvainando su espada que se encontraba en todo momento a su lado, aparece una lustrosa arma de color azul claro con sublimes dragones y un filo mortalmente hermoso. Un arma particularmente diferente a los gustos de un Druchii no por ser mágica sino por la luz que esta despide. No es otra arma que un tesoro Asur de una vieja herida en su negro corazón llamada Ishtar.

Es por la “ inquisidora de khaine” por lo que quieren mi vida pero serán carne que alimentara la sed de mi ira. Se aproxima la hora de verte en el infierno Ishtar. Mientras tanto reposa en tu funda que te espera una batalla desgarradora.

Levantándose de la cama lentamente busca su gruesa capa negra con la que cubrirse. Al hacerlo un agujero a su espalda hace notar el punto donde fue herido mortalmente.

-¡Dirtkith! –Grita Ernik mientras con su espada la usa de bastón-
-Si mi amo –dice un joven elfo asomándose en la tienda con aspecto flémico- ¿qué se le ofrece?.
-Muchacho, -dice con cierto tono calmo- encuentra cuanto antes a la bruja Morgana, necesito de sus conocimientos cuanto antes. Regresa pronto o te juró que te despellejare vivo.
-Si mi señor –responde instintivamente el joven pues ya sabía que su palabra la cumplía pues había visto como su hermano mayor moría como castigo por no cumplir las ordenes de su actual amo-

Sentándose abruptamente sobre una silla contempla el fuego moribundo del centro de su habitación que hace alumbrar con matices apagados su rostro. Era misteriosamente un espejo mismo de Ernik pues su vida se expiraba como la flama de esa fogata por lo que pronto se vio rodeado en sueños hasta cerrar los ojos por momento dejando caer a inquisidora.

Pocos son los druchiis que sueñan y cuando lo hacen suelen ser atormentadas pesadillas al filo de la locura, una constante condena de sus antepasados hacía esta maldita raza elfica. Ernik estaba en una de ellas y se jugaba más que un simple mal sueño sino su propia e infame vida. Las victimas de sus terribles victorias reclamaban su maldita alma.

CONTINUARA...

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10 años 7 meses antes #33511 por Krauss
Los pasos de Ernik fueron firmes a pesar de la oscuridad que brindaba una espesa cortina de niebla. Se encontraba desorientado pues nunca había estado en ese lugar de interminable humo. En el aire se sentía calma aunque solamente era aparente ya que esta le sabía hueca y hasta profana. Avanzó quizás cien o ciento cincuenta metros hasta detenerse en su totalidad.

No se había dado cuenta que estaba desnudo y extrañamente no percibía ni aire ni frío. Se preguntaba en su mente ¿dónde estaba? Pero la única respuesta era un silencio aterrador, más terrorífico que los gritos y la desesperación de la batalla. Tratando de ver algo giro sobre su eje pero en todas parte veia lo mismo, simplemente oscuridad.

Una cruda desesperación va creciendo carcomiendo su iniciativa, un sentimiento no habitual en su persona y cuando su corazón siente salirse de su lugar, voltea instintivamente de espaldas para darse cuenta que una mancha de luz blanca se aproxima desde lo lejos. No distingue que es pero solo nota que esta va creciendo y presiente que se dirige hacia él. No intenta correr, no por no querer hacerlo sino porque sus pies no lo permiten, no obedecen y están tan clavados como dos grandes bloques de mármol al suelo. Inesperadamente a lo lejos se escucha un tenue pero audible alarido del mismo punto blanco destellante. El alarido de difícil descripción se hizo cada vez más fuerte hasta el punto que los tímpanos del elfo oscuro estallaran haciendo que un hilillo de sangre supurara de las puntiagudas orejas. El dolor era inmenso aunque tenia el terrible presentimiento que su tortura apenas empezaba.

De pasar a ser un punto luminoso en la nada ahora es un círculo de un metro el cual desprende potente haces de luces. Ernik intenta taparse los ojos con sus manos pero a pesar de esto la luz penetra sobre la carne de sus extremidades como de los parpados. ¡Que agudo dolor sentía Ernik el príncipe oscuro!. De sus cuencas de sus ojos solo siente un estallido y sus ojos se deshicieron en mil partes sangrientas fluyendo así el liquido carmesi como en los oídos sin embargo seguía viendo esa tortuosa luz sobrenatural.

Esperando lo inevitable Ernik solo extendió sus brazos como aceptando su cruel destino y la luz lo envolvió como torbellino devorando lo que se encuentre a su paso. Mil yagas supurantes de dolor sentía sobre su desvalido cuerpo mientras pasaban sobre él y entre las imágenes confusas que percibía su cerebro eran cuantiosos rostros blanquecinos. Almas muertas hace tiempo y Ernik sabía bien quien había sido su verdugo. Todas ellas hablaban en un extraño lenguaje aunque podía percibir su sentir de dolor y desesperación. Entre este mar de rostros pudo identificar el de sus ocho hermanos y hermanas que había asesinado en busca del favor de su padre para demostrar su fortaleza.

Una y otra vez arremetían estos semblantes sobre el culpable de sus penas. Hombres, enanos, elfos, cualquier alma en pena sentía odio y cólera. Las esperanzas de vivir de Ernik desaparecian a cada instante y en la cúspide de mayor dolor, abriéndose paso una luz azulina aparto los rostros malditos que torturaban a Ernik. Era limpia, pura y calida depurando así todas las almas. Tratando de ver que era lo que ocasionaba esa extraña paz, Ernik solo pudo ver en su cerebro una imagen familiar, una bella mujer elfica de largos cabellos rubios como si fueran dorados y de vestimentas blancas. Su boca solo pudo pronunciar las palabras que de antaño era su credo: “Ishtar”.

-Levantate Ernik –dice una voz sublimemente tranquila- tu momento todavía no ha llegado. Purgaras tu pena más adelante pero hasta que completes tu misión.
-¿Misión? –dice Ernik con voz titubeante- ¿Cuál misión?.
-Ya sabrás de que habló. –Dice Ishtar- Agarra mi mano.

Y las ataduras que sentía Ernik fueron desatadas por lo que camino hacía Ishtar hasta alcanzar su mano. De inmediato sintió una calidez inconfundible de un ser vivo pero el momento fue breve ya que después sintió el peso de la espada empuñadura de esta, siendo inquisidora de khaine la emisora de luz.

Al sentir su poder, Ernik de inmediato se recupero y blandió contra sus torturadores, deshaciendo cada alma en pena que se le presentaba. Sentía así que la vida volvía a su cuerpo y fue que despertó de sus pesadillas siendo Morgana la bruja elfa y Dirkith quien lo estaban atendiendo en el suelo.

CONTINUARA...

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10 años 7 meses antes #33520 por Krauss
Ya leí un buen de fallas de redacción y ortografía... mil disculpas, mañana las corrijo a primera hora... espero poder editarlas aún...

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10 años 7 meses antes #33527 por Lauthalas
A mi me gusta mucho haber si terminas la historia!!! :lol:

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10 años 7 meses antes #33962 por Krauss
Bueno, ya es viernes y publico una tercera parte... GRACIAS LAUT por tu comentario! se estima mucho!
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-¡¡Hijo de puta ese bastardo aún no muere!! –Estalla en cólera Merelith al llegar a un rincón del campamento en donde se encontraban sus elfos de más confianza-

Los elfos solo quedan atónitos ante el enojo de su superior aunque uno de ellos se atreve a hablar acompañado por un frío viento que acarician las ramas de los grandes árboles.

-¿Qué sucedió?
-Nuestro “adorado” principe sigue vivo –Meredith responde entre dientes ya que el odio era latente- ¡y ya hasta trazo la contraofensiva contra los Asur!.
-Khaine lo ha bendecido… –se escucha la voz de una elfa entre sombras que nadie había percibido arriba de una de las ramas de uno de los árboles- …pero su suerte ya esta trazada desde hace tiempo con veneno negro.

Al escuchar esto los hombres agarran sus espadas y toman posiciones defensivas ya que la fría voz como un tímpano de hielo era totalmente desconocida para sus oídos.

-¿Quién anda ahí? –grita uno de lugartenientes con un hilillo de temor- Di tu nombre en este momento.
-Mi nombre es lo de menos –dice impasible ante la orden dada- Lo que importa es lo que puedo hacerte si vuelves alzarme la voz.
-¡Calla estúpida!. –dice colérico el druchii- sal de las sombras y te haré tragar tus palabras.
-Milluda –dice Meredith- todavía no esperaba tu visita.
-Mi señor –contesta ella saliendo de las sombras deslumbrándose a la distancia una perfecta sombra cubierta todo el cuerpo incluyendo su cara solo resaltando sus fríos ojos grises- he cumplido la edad suficiente como para cumplir la promesa eterna de servicio que juro mis antepasados hacía su noble familia.
-¡Aún eres joven Milluda! –dice Meredith con cierto escepticismo- No me servirás para mis propositos.
-Le he de suplicar que ponga en prueba mis habilidades. La muerte corre por mis venas y ardo en furioso deseo de pagar la deuda de mi generación a su familia.
-Tus palabras suenan convincentes… -dice Meredith reflexionando un momento mientras camina hacia Milluda hasta estar casi pegados cuerpo con cuerpo- no dudo de tus deseos querida… -susurra esto mientras la rodea como si fuese víbora constrictora abrazando a su presa- sino de tu experiencia como asesina.
-Mis habilidades de asesina no deben de ser tomadas a menos cuando ya te las he mostrado mi señor –dice Milluda con el mismo matiz frió en el que ha hablado hasta el momento.

Meredith queda perplejo ante tal afirmación e instintivamente voltea a ver a su lugarteniente quien ha caído al suelo retorciéndose en silencio mientras sus manos sujetan el cuello como si este fuera a caerse por falta de oxigeno. Un elfo se acerca al caido y nota un extremadamente delgado pero largo dardo plateado en el cuello, al retirarlo inmediatamente muere al insolente lugarteniente quedando Meredith con ojos de suma sorpresa.

-Increíble Milluda –dice Meredith volteandose para verla- las habilidades asesinas de tu familia se perfeccionan con los años. Es de destacar que el silencio y la discreción son tus aliadas.
-Y hasta que no pague mi deuda –añade Milluda- mi ser te pertenece.
-Retírense a prepararse para la escaramuza –ordena Meredith sin retirar la vista a aquellos ojos cautivadores de Milluda-

De inmediato los hombres toman sus pertenencias y se retiran a sus aposentos con mucha prontitud. Ya a lo lejos Meredith y Milluda escuchan murmullos de estos que muy probablemente se deban a la presentación de la enigmática asesina.

-Cuéntame Milluda –dice Meredith con cierta voz melosa- ¿Cómo esta tu padre?.
-Murió.
-Que pena, ese druchii era capaz de cargarse solito con una unidad.
-¿Cuál es el plan mi amo? –dice Milluda dejando ver por primera vez un tono de ansiedad que enseguida es reprimida-
-Llámame Meredith –dice con sarnosa sonrisa- y dadas hoy mis instrucciones tu y yo no debemos ser vistos por las demás tropas. –de nuevo el joven noble se acerca a la asesina hasta que sus cuerpos están tan cercanos que no existe espacio alguno- Cuando quieras concertar una reunión solo debes de clavar una daga en la entrada de donde me encuentre y esa noche te esperare a puerta abierta.
-Entendido.

Un silencio se apodera de la escena mientras Meredith voltea atento a su alrededor en espera de que alguien no lo escuchara lo que iba a decir a continuación.

-Tienes que matar a Ernik –susurra Meredith al oído de su mortal servidora con diabólica sonrisa- la próxima batalla se aproxima en escasas horas. Ya llevas la mitad de tu trabajo hecho, haz matado a uno de mis lugartenientes así que lo sustituirás y estarás a las órdenes de nuestro príncipe.
-Lo que ordenes mi señor. –dice empezando a retroceder-
-Quiero que te asegures que muera –comenta Meredith-.

Y fue con esta última instrucción que Milluda desapareció entre sombras hasta perderse de vista.

CONTINUARA...

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