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Sacrificio (relato corto)

10 años 2 meses antes #48924 por Denkil
-¿Estás despierto, druchii?

Ceolarc parpadeó hasta que la visión se volvió clara, y vio al sombrío inclinado sobre él. El yelmo plateado arrancó un destello del sol matutino, que asomaba por detrás, y le obligó a cerrar de nuevo los ojos mientras gemía intentando estirar las doloridas articulaciones. Le pareció ver que el elfo asentía.

-Muy bien. Cuando te hayas despabilado, mira hacia alli, por favor. Verás lo que ha sido de tus compañeros.

Ceolarc miró hacia donde apuntaba el guerrero feral. A lo largo de la ladera que conducía al sotomonte, habian sido dispuestos doce postes y en ellos colgaban crucificados doce elfos oscuros. Mientras echaba un vistazo y sus ojos se adaptaban a la brillante luz de la mañana, advirtió la presencia de otros sombríos a la espalda de su interlocutor.

-Tú serás el siguiente -dijo éste.- ¿Que te parece?

El druchii bufó.

-Una chapuza. Habeis atado a Irsek y a Zunephin demasiado fuerte alrededor del cuello, y no habéis fijado con clavos y agujas las manos, los pies y los dedos de todos los demás ¡Estacas de madera! Los ojos también están intactos. Su agonía será insignificante y su muerte demasiado rápida: no les doy más que unas míseras dos semanas más -carraspeó.- Parece que teniais prisa por acabar y no pusisteis atención en los detalles. Además, ¿por qué no los habeis despellejado antes?

El asur lo miró duramente, con un fruncimiento de ceño en sus rasgos suaves.

-Nosotros no...

-Ellos lo hubieran considerado un honor. Hay que tomar las pieles del enemigo derrotado y vestirse con ellas. Asi se demuestra la valía del auténtico...

-¡Nosotros no tenemos esas costumbres demoníacas, druchii! -siseó el sombrió- ¡No somos como vosotros!

-Está claro que no. Y aún está más claro que no me queda tiempo para enseñaros como honrar a vuestro enemigo en la guerra. Si me lo permitís, prefiero crucificarme yo mismo antes de que me aten unos niños que no saben lo que hacen.

El sombrio desenvainó la espada, airado, pero un grito seco lo detuvo.

-Ya basta, Loirath. Eres demasiado impulsivo y este druchii es una víbora, te hará perder la cabeza. Deja que trate yo con él.

Loirath apretó los dientes y volvió a guardar la espada plateada en la funda con un movimiento rígido. Se dio la vuelta para irse mientras el sombrio que habia hablado ocupaba su lugar frente a él. Era más alto, parecía bastante más viejo y sus cabellos negros y lisos le caian hasta la mitad del pecho. Sus ojos castaños lo miraron con cierta frialdad, mucho más relajado que el otro.

-Mi nombre es Ethirion, druchii. Soy el lider de este clan y el artífice de vuestra derrota. Y si lo que quieres es disponer tu propia muerte, te concederé esta última merced. Te crucificaremos siguiendo tus propias instrucciones, haciendo que tu agonía sea lo más prolongada posible, con los medios que tengamos a nuestra disposición.

-Te lo agradezco, hijo de Ulthuan. Mi nombre es Ceolarc.

-Guárdate tus agradecimientos, druchii. Sé que son falsos. Tu raza carece de alma y de sentido para existir. Mostrando esta deferencia hacia ti no hago sino enseñarte la dolorosa verdad que te separa de nosotros, para que no la olvides mientras agonizas.

-Oh, si. No sabes cuan hondamente me has herido.

Ethirion sonrió con la boca apretada.

-Te quedan unas cuantas horas de luz. Al anochecer, cuando regrese la patrulla de Tarillin y nos reunamos todos, seguirás a tus hombres, druchii. Tienes tiempo de sobra para rezar al horrible dios al que rindas culto y planificar en detalle cómo abandonarás este mundo. ¿Quieres decir algo más antes de que me vaya a atender asuntos más importantes?

-¿Teneis vino?-replicó Ceolarc.

El alto elfo volvió a sonreir y se fue a través de la espesura sin añadir ni una palabra. Siete u ocho de los sombríos le siguieron.

Cinco elfos más, que se habian quitado las capuchas y los yelmos, se sentaron en semicírculo alrededor de él. Mientras sacaban unos pequeños paquetes y viales de bebida, el druchii probó a forcejear con las cuerdas. Inútil, estaban perfectamente atadas. Ellos observaron despectivamente sus esfuerzos y se sonrieron. Sin prestarle más atención, desenvolvieron carne y especias y empezaron a comer delante de él.

La mañana pasó despacio. Cuando los sombríos terminaron de comer, sacaron los cuchillos y empezaron a afilarlos; uno se apoyó contra un árbol cercano y cerró los ojos. A mediodía, la luz que se colaba entre los árboles le daba a las hojas caidas un matiz dorado.

-¿Por qué no cantais algo? -dijo de repente Ceolarc.- He oido que los altos elfos sois grandes poetas. Amenizad mis últimas horas de vida, por favor.

Los sombrios le miraron con frialdad.

-¿Conoces tú alguna canción?-dijo uno.

Ceolarc frunció los labios mientras fingía pensar.

-"Caledor I, el Saltarín". Pero temo que no os gustará la letra.

Los sombríos bufaron mientras apartaban la cabeza. No le prestaron más atención todo lo que quedaba de tarde; se limitaron a turnarse para que uno de ellos durmiera mientras los otros vigilaban y seguían afilando las armas.

Cuando el cercano crepúsculo empezó a teñir de rojo el claro, se oyó un ligero crujir de hojas más allá de los arbustos. Ethirion y su compañia aparecieron ante ellos, dejándose oir tan sólo unos segundos antes de dejarse ver para no ser tomados por enemigos.

El señor sombrío le dedicó una breve mirada a Ceolarc y después se dirigió hacia sus guardianes.

-¿Ha regresado ya Tarillin?

Los cinco guardianes negaron con la cabeza. Ethirion pareció ligeramente desconcertado.

-Es posible que se haya encontrado con dificultades.- dijo Loirath, el impetuoso.- Pero habria enviado algún mensajero.

-Si. Tarillin no es de los que cometen tales errores...¡esperad! ¡oid!

Otro crujir de hojas, esta vez al este. Varias sombras alargadas bajaron por el camino, pasando al lado de los crucificados. Capas grises de sombrío, cotas de mallas plateadas y capuchas caladas.

-¡Tarillin! empezaba a preocuparnos tu ausencia...

Otro crujir de hojas al oeste. Un relampagueo de terror en la cara de Ethirion. Un breve destello metálico en los remaches de las ballestas que salen de debajo de las capas de los recién llegados. Decenas de zumbidos surcando el aire.

Gritos, y luego oscuridad.

Anochece.

-¿Está despierto, asur?

Un gemido ininteligible respondió a Ceolarc, y los demás rieron en réplica.

-Lamento que no podamos comunicarnos en condiciones - dijo Ceolarc, frotándose las muñecas, mientras sus guerreros sombra terminaban de vestirse con sus ropas originales.- Pero, para ser sincero, tampoco hay nada interesante que puedas decirme, asi que limitate a escuchar. No sé si en el instante en que todos aquellos virotes se hundían en tus hombres intuiste que era lo que habia sucedido, pero sea como sea, te lo explicaré con detalle. Hace cuatro días me adentré con mis hombres en los páramos de las Tierras Baldías y esperé a que nos localizarais. Mi primo me habló de unos escurridizos hijos de Anar guardando los pasos del norte de Yvresse, asi que pensé que lo mejor era acabar con vosotros de un sólo golpe, antes que perder el tiempo persiguiéndonos mutuamente. Por eso dejé que mataras a mis hombres, atraparas a otros y yo me identifiqué como el lider tan pronto pude, para asegurarme de recibir un trato preferencial. No sufras, mis difuntos guerreros aceptaron su destino de antemano. Desde que nacen hacen un pacto con la muerte.

"Mi primo y su patrulla observaron todo desde lejos, y os siguieron mientras nos arrastrabais hasta aqui. Os deshaciais regularmente de todo rastro y huella, pero no fuisteis capaces de imaginar que otro grupo de sombras del Espinazo Negro no perdia contacto visual con nosotros. No entendisteis como alguien puede simplemente observar mientras matan a los suyos y no intervenir en su ayuda. Porque tampoco entendeis la necesidad del sacrificio y del bien mayor. Asi que D´Langh, mi primo, esperó en las cercanías del sotomonte a que saciarais vuestra venganza y celebrarais vuestra victoria, creyéndoos seguros en vuestro escondite. Sólo tuvo que esperar a que Tarillin y los suyos salieran de vuestra guarida boscosa para disponer la trampa.

"Y como ves, Ethirion, yo también sé ser indulgente. Tú me condenaste a la muerte, yo te condeno a la vida. ¿Serás capaz de vivir?

Ethirion no pudo responderle. Era imposible hacerlo con la lengua clavada al suelo con un clavo de hierro, y no se podía hacer mucha fuerza para incorporarse y arrancarla, si no se tenían manos. Ceolarc bebió vino de uno de los viales, mirando de reojo cómo se retorcía.

-También lamento haberte...estropeado de ese modo. Pero piensa en ello como en una prueba que te impongo; tan solo intento, como tú hiciste, establecer las diferencias entre nosotros. ¿Serás capaz de morder con tanta fuerza como para cortarte la lengua y escapar, antes de morir por la hemorragia? ¿Te atreverás a infligirte semejante dolor y seguir adelante con tu lucha? honestamente, Ethirion, lo dudo. Vosotros, los asur, teneis demasiado aprecio por vuestros propios pellejos. Evitais el dolor a toda costa, y confiais demasiado en vuestro prójimo y en los dioses caprichosos que alguna vez os protegieran. Y tu inmaduro odio es como la brisa de verano comparado con las tormentas que levanta el nuestro. ¿Habrias sido capaz de hacer lo mismo que hice yo...? No lo creo. Por eso hoy hemos vencido. Por eso siempre venceremos.

Ceolarc se incorporó con un suspiro mientras le hacia señas a un druchii con la cara tatuada, y este le pasaba una larga espada curva con vaina y correa de cuero.

-Y ahora, querido amigo, debemos dejarte -Se inclinó sobre Ethirion y le sacudió la suave cabellera con una mano, como si fuera un perro obediente.- Hemos de buscar otro sitio para pasar la noche; mañana nos aguarda un gran dia. Nunca he cazado en Yvresse, pero estoy seguro de que me llevaré algún bonito trofeo. Quizá incluso encuentre alguna presa digna, quién sabe. Vámonos, D´Langh.



FIN

"Con pelaje dorado o pelaje carmesí, el león garras sigue teniendo, y las mias son tan largas y afiladas mi señor, como las que vais exhibiendo..."

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10 años 2 meses antes #48927 por Wilhelm
Denkil, en serio, se me está cayendo la baba :twisted:

Increíble, no hay más palabras. Felicidades.

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10 años 2 meses antes #48930 por Lord_Magnus
Muy bueno Denkil, me a gustado mucho :wink:

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10 años 2 meses antes #48938 por Glauka
Jo! Sin palabras!!! 8O 8O
Para cuando más de Morkay??? :mrgreen: y el ultimo capitulo de "el ultimo desafio"?? :)
Inclino mi espada ante ti... :wink:

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10 años 2 meses antes #48939 por Denkil
Jeje..el capitulo 4 de "el ultimo desafio" está a mitad, seguramente lo termine mañana, aunque me esta quedando muy largo (como cuesta narrar una batalla)..y sobre Morkay..bueno, ya se me ocurrirá alguna historia, pero de momento sólo sigue en nuestros corazones :o

Me alegro de que os guste, la historia me ha salido bastante espontaneamente, esta mañana estaba pensando en algo asi y hace un rato me puse a ello. Es la tipica historia que desmitifica y levanta ampollas en los asur (en otro foro ya han protestado por su incorrecion :lol: , en fin)

"Con pelaje dorado o pelaje carmesí, el león garras sigue teniendo, y las mias son tan largas y afiladas mi señor, como las que vais exhibiendo..."

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