j.enech
Historias de Naggarond
Seguí caminando un poco mas asta divisar al entrada. El aire se hacia mas denso cada vez que me acercaba y a pesar de estar en medio de las montañas de hierro, los gigantes pinos negros hacían que no se viera el sol y que el aire se condensara debajo. Ya había llegado. En la tenebrosa entrada negra ,el hedor mezclado de moho y putrefactos cadáveres lo inundaba todo, me coloque el pañuelo tapando mi rostro y mientras cargaba mi ballesta me dispuse a entrar en la gruta.
Allí dentro todo era oscuridad, ni siquiera al tener mi vista de cazador tan desarrollada era capaz de distinguir algo entre aquellas tinieblas. Fui avanzando poco a poco, intentando concentrarme en lo que sucedía a mi alrededor, intentando esquivar los cadáveres y las trampas mortales que había en aquella caverna.
Las criaturas que habitan estas grutas son escurridizas y mortales, tan solo un roce de sus garras es capaz de causar una muerte muy dolorosa. Pero eso es lo que había venido a buscar, solo los mejores cazadores de Naggarond se atrevían a entrar en estas grutas, pero el premio merecía la pena. El veneno de aquellas criaturas era un bien muy preciado entre los druchii, aunque no era un veneno muy rápido, producía una muerte tan lenta y dolorosa que solo el ver a un afectado era todo un placer para cualquiera. Por cada uno que cazara recibiría unas 50 monedas de oro...
La moneda callo sobre la mesa. Rápidamente la cogí y pague al posadero, y enseguida di un sorbo a la cerveza. Me encantaba sentarme en el bar, todos los días me sentaba en aquel rincón con mi cerveza mientras observaba lo que ocurría a mi alrededor, siempre encapuchado, solo mostrando una ligera sonrisa de superioridad y satisfacción.
La vida era bella, por lo menos para mi, disfrutaba de mi supe
rioridad ante los patéticos druchii de mi alrededor, disfrutaba de la clama que da el poder. Yo no era un noble ni tenia titulo, pero era un pagano con tierras propias y un prospero negocio de ventas. Vendía a la alta esfera de la ciudad, objetos difíciles de conseguir y esclavos “especiales”. Mi hermano me solía ayudar con esto, el hacia el trabajo sucio, no era muy agudo para los negocios pero si un excepcional cazador...
La caza estaba durando demasiado. Seguía corriendo, esquivando los pinos negros. Llevaba ya un día de marcha pero estaba cerca. Me pare en seco, me agaché y cogí con mis manos la negra tierra, me la acerque a la cara... estaban a tan solo medio día. Seguí caminando con mi ballesta preparada.
Mi jefe me solía mandar de caza, pero esta era una caza especial, las cazas que mas me gustaban... La caza de esclavos Asur. Por alguna extraña razón habían conseguido escapar de camino a el Altar de la Oscuridad Total, y estaban vagando por las montañas.
Seguí corriendo durante mucho tiempo, llenando mi cabeza de pensamientos de odio, preparándome para lo que venia... ya estaba a pocos metros. Me pare en seco, y me prepare para mi desafío de hoy...
Me estaba desafiando, con su mirada inyectada en sangre me retaba. Aquel joven Druchii no pudo si no fijarse en mi sonrisa, en mi pose... ya había pasado otras veces. Todos los Druchiis al principio eran temperamentales, se dejaban llevar fácilmente por sus instintos.
Se levanto el y sus 3 compañeros, seguían mirándome fijamente. Yo alce mi mano y le hice un gesto de desafío, mientras con la mano que tenia oculta detrás de la mesa cogía las empuñaduras de mis dagas.
Vinieron asta mi con paso firme, mientras todos los druchii del bar se acomodaban para el espectáculo. Las peleas en los bares habían dejado de ser algo habitual, la mayoría de los druchiis habían aprendido a ser precavidos, a resolver los desafíos en oscuras calles y por la espalda; pero los Druchii jóvenes eran eso... jóvenes. Hacia mucho que no participaba en una pelea, y volvía a sentir la euforia de ver al enemigo a los ojos, quizá esta pelea me vendría bien para rememorar antiguas glorias.
Clavaron una daga en la mesa, me miraron fijamente y me escupieron. De una simple patada lance la mesa contra ellos mientras le rebanaba la garganta a uno . En cuanto se levantaron les lance mis dos puñales, justo en la garganta. Ya solo quedaba uno, que blandía su espada temblorosa en el aire. Le sonreí, con una sonrisa de “Ya eres mío”... pero aquel Druchii pareció el mas sensato. Me dijo “As matado al hijo de Nethar, te espera una muerte horrible!” y se marcho corriendo.
Yo conocía a Nethar, fuimos amigos de la infancia, asta que delate a su esposa por pertenecer al culto del placer, fue sacrificada por las elfas brujas, tubo una muerte horrible...
“Muerte!, no podemos permitir que pase esto! Gloria a Khaine!!!!!!!” retumbo por toda la sala, mis palabras exaltaban a las mentes de las elfas brujas, debíamos de acabar con el maldito culto del placer, eran un asqueroso virus que plagaba todo lo bello de este lugar.
Salí del templo, me apetecía descansar en mis aposentos, había sido una mañana dura. Caminando despacio me fui desvistiendo, quitándome las delicadas sedas que cubrían mi cuerpo. Me tumbe en la cama, ni siquiera en aquel reposo mi mente estaba en calma, aún me quedaban cosas que hacer.
”Pasa, no te quedes ahí” dije al vació, “si mi señora” era mi fiel servidor, “Siéntate a mi lado”. El obedeció sin hacer un solo gesto. “Susurrémonos al oído... tu bien sabes que el asesinato es sigiloso, que el planear la muerte de alguien tiene que hacerse en sigilo... así que susurremos mi joven Druchii” el asesino se acercó, el esperaba que yo le ordenase su próxima victima, “Hemos detectado a un gran miembro del culto del placer, el maneja una gran parte de la ciudad, y no podemos permitir eso, debemos honrar a Khaine con su muerte esta noche” el asesino hizo una mueca de confirmación “ya te hable de él, así que ahora ve y cumple con tu cometido”. se levanto y dejo ver un leve dibujo de sonrisa en los paños que cubrían su cara, se fue corriendo...
Seguí corriendo. Ya había encontrado a 14, 7 habían caído bajo mi ballesta y los otros estaban atados y drogados. Me encantaba cazar Asurs, no eran como los humanos que corrian con rumbo disperso, estos eran ágiles y escurridizos... pero nada comparado con un druchii.
Me pare en seco, delante había otro, pero este se había percatado de mi presencia. Me coloque detrás del tronco de uno de los majestuosos pinos, esperando a que hiciera un movimiento en falso, pero el elfo era hábil. El aire allí era tan denso que te nublaba la mente, esperaba que aquel Asur no estuviera acostumbrado a las montañas de Naggaroth y que aquel ambiente le hiciera decaer. Pero este era diferente, yo sentía cada uno de sus ágiles movimientos, y sabia que el sentía los míos, era un guerrero. Pronto empezamos a movernos entre los pinos, viendo sombras que se perdían en la nada, asta que Zas! Le había dado.
Me pare otra vez, a esperar su reacción. De alguna extraña manera había conseguido quitarse el virote... algo casi imposible, las hojas curvas de los virotes estaban diseñadas para que fuera casi imposible desclavárselos... aquel elfo conocía muchos secretos, parecía un druchii.
Pronto hecho a correr, le oía como cojeaba, le había dado en la pierna pero aun así podía seguir corriendo. Le seguí asta la entrada de una cueva. Se había introducido malherido en una de las cuevas de la Montaña de Hierro. Insensato, meterse en aquellas cuevas era una trampa mortal, y sangrando la mayoría de las alimañas de por allí se lo comerían vivo. Me agache y cogí un extraño colgante del suelo, tenia la runa de Khaine grabada... El Asur había matado un druchii o era en verdad un druchii? Ya no importaba.
Segui vagando en busca de otros.
Vagaba por la calles buscando un refugio. Sabia perfectamente que en cualquiera de aquellas callejuelas podría aparecer mi muerte encarnada en un sicario. Matar a aquellos en el bar me había traído demasiados problemas, ya había tenido que deshacerme de 2 druchii enviados para matarme. Solo me quedaban dos opciones... o iba a matar a Nethar o esconderme entre las sombras.
Sombras, me habían traído unos preciosos regalos, 20 Asures capturados en las Montañas del Hierro, un gran sacrificio para khaine! Mis queridas súbditas estaban disfrutando y seguro que con un sacrificio así Khaine nos proporcionaría suerte, y a mi asesino esta noche.
Estaba anocheciendo, y no había ni rastro de lo demás Asur, y lo que había capturado habían sido “robados” por otros durchii... estaba furioso. Camine por las calles de Naggarond camino de casa de mi jefe, con noticias que no le gustarían, pero solo le contaría que tuve que deshacerme de la mayoría de ellos, si no mi jefe seguro que ordenaba una muerte dolorosa para mi, y quería volver a casa....
Allí estaba su casa, ya no había vuelta atrás, era el o yo. Sigiloso me colé por el patio, sin advertir a ninguno de los guardias. con un simple gancho pude entrar por una de la ventanas, ya estaba dentro. Recorrí las numerosas salas con el mismo sigilo que había tenido en el patio, pronto vi que no se encontraba en su dormitorio si no en la sala principal.
Estaba solo, se dio la vuelta y me vio. “Tu, ¿quien te crees que eres para venir aquí?”. “El asesino de tu hijo maldito bastardo, si quieres mi muerte dígnate a hacerlo tu mismo!”. “Será un placer”
Desenvainamos las espadas. Las estocadas se sucedieron en la sala, los dos éramos hábiles pero no lo suficiente. Aproveche un movimiento en falso para darle un golpe en el brazo, habia soltado su arma y estaba a mi merced.
ZAS! ARGGGGGG!
Un virote me había impactado. Caí al suelo mientras miraba a mi agresor, era uno de los lacayos de Nethar pero... tenia el colgante de mi Hermano! Malditos, habían ido a por mi familia también, pero ya no importaba, Nethar se levanto cogió su arma y se preparo para asestarme el golpe final.
De un golpe acabo con el. “¿Quien era mi señor?”. “El asesino de mi hijo, mañana colgare su cadáver de la torre mas alta de la casa!”. “Señor en cuanto a los esclavos Asur... tuve que matar a la mayoría y los demás fueran capturados por las sombras ”. “¿Y para eso te pago? Si no llega a ser por lo que acabas de hacer te hubiera matado...”.”Lo siento señor, no volverá ocurrir”.”Mas te vale, y toma, como regalo llévate esto”. Me lanzo un colgante, era igual que el que había cogido esta mañana... Que mas daba, había sido un mal día. “Adiós señor”. Me marche.
Se marcho... por fin. Con este revuelo no había sido difícil burlar la guardia, aunque tampoco hubiera sido un problema. Así que quedo solo, con la cabeza de su enemigo agarrada por la cabellera, ensangrentado, y con una sonrisa de felicidad aparente.
Le seguí asta su habitación, entre las sombras. Sumergido en su mundo, en el placer de la muerte cercana... no era capaz de percibir la muerte que le perseguía. Se tumbo en la cama, con la cabeza bien agarrada y sin quitarse las ropas empapadas de sangre, seguía con la sonrisa. Me acerqué sigilosamente, adelantando mi hoja, al igual que había hecho años atrás en esta misma casa, en esa ocasión disfrute muchísimo, paralizándola con el mejor de mis venenos, degollándola lentamente mientras solo podía mirarme... pero esta vez seria rápido.
Rápidamente me fui para casa, la noche no era segura por estas callejuelas ni siquiera para mi. Una sombra cruzo detrás, desenvaine rápidamente y me di la vuelta, . ZAS! Un virote impacto en mi pecho.
El pecho le empezó a sangrar, se abalanzó hacia mi pero el veneno ya había empezado ha hacer efecto, su espada se deslizo por su mano asta caer al suelo, retorciéndose de dolor... me acerque asta el y cogí mi colgante... pero había otro igual... solo podía ser el de mi hermano! No solo había ido a por mi, sino también por mi hermano...
Me quede toda la noche sentado en aquella calle, observando complacido el placer de la lenta venganza, viendo el dolor en su cara, intentando ahogarse el mismo... pero ni para eso le quedaban fuerzas, solo sentía el dolor y acercarse su muerte.
Se acercó entre las sombras, como siempre... “acércate, túmbate a mi lado” solo con ver su cara de satisfacción sabia que había cumplido su misión. Tumbado a mi lado, parecíamos dos amantes, amantes con la muerte en la mirada. “acércate, te contare un secreto” el accedió sin gesticular un solo movimiento, le encantaba aprender y a mi enseñarle.”Esta ciudad no la mantiene Malekyth, ni Khaine... lo que mantiene esta ciudad es la muerte, la muerte se esconde en cada una de sus calles, en cada uno de nosotros, y tu hijo mío eres el portador de la muerte, eres el máximo exponente e un druchii ”.
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